23.10.10 |

Estamos viviendo bajo el Reino de Dios?


Ayer por la noche meditaba en lo mucho que han cambiado las cosas durante los pocos años que tengo de haber recibido a Cristo. Hace cuatro años cuando yo llegue a la iglesia, los creyentes no daban muestras de haber sido influenciados por la indiferencia que es común encontrar en el mundo. El alto grado de delincuencia en el que se vive no solo México sino todo el resto del mundo, ha venido a cambiar la manera en la que las personas interactúan unas con otras. La gente confía cada día menos en los demás. La difícil situación económica ha hecho que la codicia y el cuidado del dinero se acrecenté. Ya no causa extrañeza ver a alguien cobrando alguna deuda usando palabras humillantes y hasta gritos. Hace apenas algunos años las personas se enfrascaban en pleitos, riñas e insultos solo cuando alguien les debía una fuerte cantidad de dinero. Hoy podemos mirar como la gente humilla a su prójimo hasta por 10 o 20 pesos. Desafortunadamente toda esta corriente negativa esta arrastrando a muchos. La pregunta entonces seria: ¿Que esta pasando con los frutos del creyente? ¿Somos realmente diferentes al mundo o estamos haciendo lo mejor para que así sea?

Cada día nos asusta mas hablar de los frutos del creyente, cada vez son menos populares los versículos de la Biblia como este con el que iniciaremos hoy esta pequeña reflexión. La Biblia no se avergüenza de tal tema. Aquí está cómo podemos saber si estamos en el Reino de Dios y bajo Su gobierno:; “Así distinguimos entre los hijos de Dios y los hijos del diablo: el que no practica la justicia no es hijo de Dios; ni tampoco lo es el que no ama a su hermano” (1 Juan 3:10 NVI). Fuerte esta palabra, no te parece? , y fíjate bien como en pocas palabras nos afirma que “Así es como sabemos quienes son los hijos de Dios…

Jesús lo dijo así, “Así que por sus frutos los conocerán” (Mateo 7:20).

En la Escritura se habla tanto de la Salvación por Fé (Ef. 2:8-9) así como de las buenas obras que la acompañan (Ef. 2:10). Entonces así es cómo podemos saber si estamos en el Reino de Dios y bajo Su gobierno:
En esto sabemos que nosotros lo conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo lo conozco, pero no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad no está en él. Pero el que guarda su palabra, en ese verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. (1 Juan 2:3-5).

Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él (1 Juan 2:29). (¿No crees que tiene sentido? La naturaleza de Dios y de Cristo es justicia y todo el que practica la justicia está dando evidencia de compartir su naturaleza, o como dice Juan, ha sido nacido de Él).

En esto se manifiestan los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia y que no ama a su hermano, no es de Dios. (1 Juan 3:5-10).

Juan dice, “Así es cómo sabemos quiénes son los hijos de Dios y quiénes son los hijos del diablo.” Aquellos que no practican la justicia y el amor demuestran que no tienen la naturaleza del padre. ¿No es la evidencia del nuevo nacimiento importante?

Sabemos que hemos pasado de muerte a vida, porque amamos a nuestros hermanos. Cualquiera que no ama permanece en la muerte (1 Juan 3:14).

Nosotros somos de Dios. El que conoce a Dios, nos oye; el que no es de Dios, no nos oye ( a los apóstoles). En esto conocemos el espíritu de verdad y el espíritu de error (1 Juan 4:6).

El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor (1 Juan 4:8). (El amor es la marca del creyente, porque la naturaleza de Dios es amor).

En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios, cuando amamos a Dios y guardamos (tiempo presente: y continuamente guardándolos) sus mandamientos. (1 Juan 5:2).

Porque el Apóstol Pablo compartiría con nosotros todas estas cosas?

Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna… (1 Juan 5:13).

Conclusión: La justicia, santidad, amor, los frutos del Espíritu de Dios son evidencias del nuevo nacimiento. Tu mismo no tienes confianza de pertenecerle a Él (Dios) mientras estás practicando un estilo de vida desagradable a Dios. Es por eso que cuando se nos pide dirigir la oración en la reunión o en nuestros hogares, nos sentimos inseguros. La conciencia condena y no hay confianza hacia Dios. El apóstol Pedro nos amonesta para asegurar nuestro llamado y elección (2 Pedro 1:10), ej. Aseguremos en nuestros corazones que realmente pertenecemos a Él por medio de un estilo de vida que corresponda al evangelio glorioso.

Por ultimo, que quede bien claro que no he dicho, “ésta es la forma como somos salvos,” Dije, “Así es cómo sabemos que pertenecemos a Él.”



Versículos para reflexionar:

Hechos 8:13, 18-22., 2 Pedro 1:5-11., Mateo 25:34-40., Juan 13:35., Mateo 7:21-23., Juan 14:23., Hechos 26:20., Santiago 2:17.