14.5.10 |

Frio o caliente


Que difícil parece en ocasiones nuestro caminar en la palabra. Es como si nos encontráramos todos unánimes subiendo una pendiente, con la mira de llegar a la cima y que algunos se van quedando atrás o incluso hay otros que de plano abandonan la carrera.
Dentro de las iglesias alabamos a Dios, le prometemos cosas, le entregamos en oración nuestras vidas y voluntades y le pedimos al Espíritu Santo que limpie nuestros corazones pero, ¿de estarémos realmente concientes de lo queestamos pidiendo?.
Una de las cosas que mas placer puede causar a nuestra mente es el de hacernos ilusiones, soñar. Es por eso que las telenovelas tienen tanto éxito aun entre los cristianos, porque nos transportan a un mundo de ilusiones, donde nuestra mente puede dar rienda suelta a todas las frustraciones encerradas en ella.
Neurológicamente hablando, el soñar causa en nuestro cerebro un efecto adormecedor comparado al que causa cualquier droga.
Que bonito es imaginar que somos mejores personas, imaginarnos sirviendo a Dios sin reservas y no solo en la iglesia, sino cada minuto que pasa en nuestro diario vivir y en nuestra relación con las demás personas, imaginarnos recibiendo una bendición de carácter económico y compartiéndola con aquellos que se encuentran en una necesidad, decir que si a todo lo que se me manda en la palabra. Pero en la realidad, pareciera como si una ráfaga de viento se llevara todo eso y que finalmente no eran mas que “buenos propósitos”, igualitos a aquellos que se hacen en el mundo cada fin de año, igual que aquella semilla que cayo entre las piedras y no pudo echar raíz.
Pero que sucede cuando sentimos que estamos fallando, y no solo a Dios, sino a nosotros mismos?. Es entonces es cuando nuestra mente, nuestro campo de batalla dominado principalmente por el enemigo entra en acción para "rescatarnos", inventando excusas de todo tipo para liberarnos del sentimiento de culpabilidad con frases como estas: “Bueno, no cumplí con lo que me comprometí pero no importa, finalmente nadie lo hace, porque he de hacerlo yo, ya he fallado en otras ocasiones y nada ha paso, una mas que importa”.
A veces medito en lo que senita cuando tenia 15 o16 años, nada me importaba, vivía en ese mundo de ilusiones haciendo castillos en el aire, con mi corazón y mi mente fijadas únicamente en lo material y ocupado pensando cual iba a ser mi siguiente novia. Yo crecí en un hogar en el que poco se hablaba de Dios, y lo que se hablaba era para usarlo de una forma controladora, mostrándole como un ogro que te castigaba siempre que hicieras algo malo. Hoy veo con gusto como los jóvenes son enseñados en la palabra de una manera practica, se les muestra como aplicarla en su vida. Comparando a un joven o jovencita que se dice ser cristiano con cualquiera que aun anda en el mundo, se puede notar una diferencia, pero aun así, estamos muy lejos de se una verdadera “luz” para los demás, sobre todo en el tema de los noviazgos. Si he escuchado 10 sermones o predicas a cerca del noviazgo, de cómo elegir a una pareja y de las etapas del mismo (primero una amistad), son pocos, pero tristemente aun muchos jóvenes dentro de las iglesias se entregan a sus pasiones juveniles al igual como lo hiciera un joven sin el conocimiento a cerca de la voluntad de Dios para con ellos.
Todo esto causa tristeza, y debemos hacer algo al respecto.
En lo personal no estoy de acuerdo en que los que tenemos la capacidad de expresarnos en la WEB nos dediquemos únicamente a llenar nuestras páginas con mensajes bonitos. La palabra de Dios es para limpiar y para exhortar también.
Hermanos, la venida de nuestro Señor esta cerca, y no se trata de un mensaje parecido a aquel hombre raro que mirábamos en nuestra infancia, cargando un altavoz y gritando sin bases sólidas que el mundo se acabaría. Las señales están dadas, la revelación de que estamos viviendo los últimos tiempos no solamente la tengo yo, ni solamente es una idea de mi iglesia o de mi pastor, o una corriente masiva que ha surgido en mi país. La revelación esta siendo dada a nivel mundial. En todas las congregaciones de todo el mundo y aun dentro de los grupos independientes se habla de lo mismo, que Cristo viene.
Cabe preguntarnos entonces, joven, jovencita, varón o mujer, ¿que estamos buscando?. Por que o a causa de que vivimos tan afanados? Porque los adultos siguen buscando tan afanosamente asegurar su vejez?. ¿Por qué seguimos creyendo que por el hecho de asistir a una iglesia, leer un salmo y dar lo que nos sobra en tiempo y esfuerzo ya hemos ganado el reino de Dios? ¿Por qué aun entre las jóvenes prevalece la mentalidad de encontrarse con aquel príncipe azul mientras que los príncipes del Señor, que son aquellos que verdaderamente sirven a Dios con su vida, son tomados por menos?

Dentro de las grandes realezas, las princesas sabían que habían de unir sus vidas con alguien de su linaje. En la Biblia sucedía lo mismo, baste ver el ejemplo de Abraham cuando envió a su sirviente a buscarle una mujer para su hijo (Gen 24). Estoy seguro que en el lugar donde vivían no faltaban mujeres. Aquella quien fuera su esposa debía de ser de su mismo linaje. A las muchachitas cristianas se les inculca desde pequeñas que ellas son “Princesas” del Señor, y que por lo tanto son merecedoras de todo el respeto y dignidad que tal atributo les merece y que, llegado el momento de elegir pareja habrán de hacerlo de entre los de su mismo linaje. Yo me pregunto, ¿Se cumple con esto en la realidad? El hecho de que un varoncito asista a la iglesia no significa en su totalidad que sea del linaje de Dios, recordemos que del corazón habla la boca, y yo le agregaría que también los actos y que muchos son los llamados (Mt 22:14). Hoy veo con tristeza como la etapa de una amistad antes del noviazgo literalmente ya no existe. Así como tampoco son los atributos espirituales que tenga un varón los que llaman la atención de las damitas.
Que fácil es recibir Cristo como nuestro salvador, basta con hacer una pequeña oración de no mas de 10 palabras. Pero ¿es eso suficiente?. ¿Que hay de nuestro testimonio que hablar por nosotros?.
Tu y yo hemos sido justificados, no para vernos mas bonitos ni para dar rienda suelta al los deseos de la carne usando poder que Dios nos ha dado. Tampoco para acumular bendición tras bendición para nosotros mismos. Hemos sido justificados para que una vez siendo salvos, ser instrumentos de amor, cumplir con la gran comisión de hablar a los demás a cerca de la palabra, y para que vivamos una vida abundante conforme al espíritu y no conforme a la carne.
Dios esta retardando su venida, es tiempo aun de enderezar el camino. Como en los tiempos de Noe, contamos aun con un tiempo de gracia para purificarnos y para sanar nuestras vidas. No hay nada peor que un cristiano inseguro o con miedo en cuanto a la venida del Señor.
Dice la palabra que las misericordias de Dios son nuevas cada mañana.
Yo te propongo algo, no se que día será mañana después de que hayas leído esto, pero porque no renovar nuestro pacto con Dios mañana mismo haciendo nuestras esas nuevas misericordias.
Recuerda que la fe que no obra...es MUERTA, no sirve de nada, no es más que lo que hablamos al principio, ilusiones, solo eso, sueños e ilusiones.
Debemos tener presente que no es suficiente con creer, sino que debemos actuar para materializar nuestra fe. Recordemos los demonios también creen... y tiemblan. (Stgo. 2:14-26)