24.2.10 |

Cobardía o poder



Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2a Timoteo 1:7

Hoy por la noche, charlando en el chat con una querida amiga mía que conozco desde la secundaria, tocábamos el tema de lo que ha sido nuestra vida y un poco sobre lo que pudiera llegar a ser. Ya avanzada la conversación sentí que nos sumíamos un poco en la duda, en ese temor que a veces causa el pensar en lo porvenir.
Cuando hemos confiado nuestra vida a Dios, no caben mas las “coincidencias”, y lo digo porque minutos antes, en mi iglesia se tocaba el tema de la cobardía y dominio propio. Y reflexionando en el versículo que se leyó como base para la predicación, y lo sucedido en mi charla, me llaman la atención profundamente las palabras “poder y amor”. Frecuentemente me pregunto que mas hace falta que yo haga para que El derrame de aquellas bendiciones que mi corazo aun anhela. Trato de servirle lo mas que puedo o al menos a lo que mi capacidad me da, y aun así hay deseos en mi corazón sin concretar y lo que es mas, aun hay temor por el futuro. Pero en este día, Dios me ha mostrando que es precisamente ese temor que aun esta presente en nuestro corazón que forma una barrera entre El y nosotros. Cuando alguien teme o duda de nosotros esta desconfiando en nosotros y eso es algo que lastima y que forma una barrer para que el amor que sentimos por tales personas no pueda fluir como es debido. Así mismo, Dios nos demanda a confiar plenamente y sin ninguna reserva en El, pero que difícil cuando vemos que otras personas en el mundo parecen haber cumplido sus anhelos aun sin creer en Dios.
Jesucristo mismo nos ha dicho que la paz que el nos da no es la misma que el mundo nos ofrece, la aparente paz que en las cosas materiales podemos encontrar es perecedera, depende única y exclusivamente de lo que sucede a nuestro alrededor y con nuestras cosas, pero la paz de Jesús se encuentra en nuestro interior, esa paz que por siglos el hombre a luchado por encontrar y que Jesús ya nos la había regalado muchísimo tiempo atrás.
Estos últimos días de mes son especialmente difíciles para mi pues por estas fechas coinciden la mayoría de los pagos que debo hacer y frecuentemente y de manera inconsciente, caigo en una preocupación excesiva. Lo mismo nos sucede cuando meditamos en lo porvenir.
El antiguo testamento no solo es un libro histórico, es un claro reflejo de cómo Dios actúa y piensa en determinadas circunstancias. Podemos ver hombres y mujeres que humanamente no tenían ya un gran futuro, muchas de las veces por cuestiones de edad otras por su situación laboral o social y que sin embargo, fueron pilares para que la obra de Dios continuara hasta nuestros días. Había una pequeña pero gran diferencia entre aquellos hombres y mujeres y nosotros, que aquellos creyeron, que tuvieron fe y que entregaron sus vidas y sus voluntades a Dios “sin temor”. Ese es del temor del que nos habla este versículo, de la duda, el miedo, y a veces hasta la vergüenza.
Mi oración hoy es para que estas palabras hagan rhema en nuestras vidas y podamos asumir que como hijos de un Dios todo-poderoso, la duda no debe existir mas, porque la duda y el poder se contraponen, donde hay poder y dominio propio, el miedo, la duda y la cobardía ya no caben.

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2a Timoteo 1:7